Palabras en el homenaje a los Hermanos Serdán y demás revolucionarios que lucharon durante la heroica jornada del 18 de noviembre de 1910.
Las elecciones de julio fueron un fraude a la voluntad popular. El principal candidato opositor a la Presidencia de la República realizó su primera gira política por la zona obrera de Veracruz, luego Yucatán y Nuevo León; la segunda gira cubrió los estados de Puebla, Querétaro, Jalisco, Colima, Sinaloa y Sonora y en todas partes encontró el mismo cuadro de abandono y pobreza pero también de una enorme voluntad ciudadana por transformar la vida pública y sin embargo, las elecciones realizadas en julio constituyeron una burla a todas las esperanzas de cambio.
El Gobernador del Estado de Puebla, integrante del círculo de adictos al Presidente, utilizaba la llamada “Ley Fuga” cada vez que lo consideraba necesario e hizo cuanto pudo para ayudar a realizar el escandaloso fraude en las elecciones presidenciales de julio de 1910.
El candidato supuestamente vencido en las urnas, Francisco I Madero, es encarcelado en San Luís Potosí justo antes de iniciar una nueva gira para denunciar el carácter tiránico de la dictadura de Porfirio Díaz; desde ahí lanza un Plan en donde llama a todos sus seguidores, a los miembros del Partido antireeleccionista a levantarse en armas a partir de las seis de la tarde del 20 de noviembre.
En esta casa donde hoy nos congregamos, se reunían desde 1909 hombres y mujeres de diversas ciudades del Estado de Puebla. Aquiles Serdán dirigía los trabajos de los antirreeleccionistas poblanos. Su trato afable y cortés atraía a los futuros rebeldes: estudiantes iban muchos, obreros textiles de la capital y también de otras poblaciones aledañas. Los estudiantes ayudaron a editar un periódico que llevaba por nombre “La No Reelección”; ese modesto diario que se vendía y distribuía en las sombras, fue un extraordinario medio para comunicar entre sí a los activistas del movimiento. El alma de esta casa sin duda, era Carmen, hermana de Aquiles. Joven y hermosa tuvo dos grandes amores: Cristo y la Revolución, y su vida habría de estar marcada por el olor del incienso y de la pólvora. ¿Por qué la Revolución? En la casa de Los Serdán se habló de Revolución desde un principio. Cuando otro antirreeleccionista, Emilio Vázquez Gómez le escribió una carta a Aquiles señalando la conveniencia de dar “un paso adelante y otro atrás”, es decir, permitir una nueva reelección de Porfirio Díaz pero oponerse a la candidatura de Corral a la Vicepresidencia, Aquiles contestó indignado que no admitía esas componendas y que había que estar listos para asumir las tareas que sobrevendrían con la Revolución.
Tantas personas entrando y saliendo de esta casa no pasaron desapercibidas para el jefe de la policía, el Coronel Miguel Cabrera, de largo y negro historial, pero aun con los ojos policiacos encima, Carmen se las ingeniaba para salir de madrugada acompañada de la cocinera de la casa para fijar en los muros de esta ciudad pequeños carteles en apoyo a Madero y contra la dictadura. De nada sirvieron los diversos cateos ordenados por Cabrera, así, cuatro policías fueron comisionados para ingresar en las filas antireeleccionistas y después de realizar su obra de espionaje tenían órdenes de dar muerte a Aquiles Serdán. El crimen se frustró por que Aquiles logró desarmar a dos de ellos y a la policía no le quedó más remedio que acusar del robo de dos pistolas al audaz revolucionario, quien ingresó a prisión por aquella infamante acusación; tres meses permaneció en las mazmorras y salió en septiembre de la cárcel rumbo a su casa, de donde le sacaron todo hecho dobleces dentro de una maleta con la etiqueta de “vajilla” y así pudo llegar hasta San Antonio, Texas, donde se entrevistó con Francisco I. Madero. Aquiles regresó a Puebla trayendo manifiestos en papel de seda con la firma auténtica de Madero. Otro de los hermanos, Máximo, residía en la Ciudad de México y en compañía de Manuel Velázquez y Fausto Nieto compraron armas y municiones y las hicieron llegar con éxito a su destino poblano.
El 17 de noviembre de 1910. El entonces Gobernador del Estado, Mucio Martínez, se haya en Tehuacán y recibe un telegrama en que se le anuncia que el día 20 estallaría un movimiento armado en todo el país y de inmediato regresa a la Ciudad de Puebla y ordena que se catee la casa de los Serdán.
El Coronel Cabrera está listo para actuar: el 18 de noviembre por la mañana debe entrar a la casa, pero Aquiles recibe oportuno aviso de ello; resuelve aprovechar el cateo para dar el golpe antes que nadie en el país; llama a su lado a unos cuantos compañeros, los más decididos y los de mayor confianza. Con él están su hermano Máximo y Manuel Velázquez. Serdán plantea la cuestión: “¿Nos lanzamos mañana (el 18) o aguardamos a el día 20?”. Después de oír una primera ronda con opiniones diversas, Aquiles propone: “¡Que sea de una vez!” “¡Pues que sea!”, responden. Esta decisión se toma cerca de las ocho de la noche y a esa hora salen dos correos a poner al tanto de la determinación a los jefes de grupo de los conjurados. Los correos van dando el aviso y tornan a la casa de Serdán informando que todos están listos. Los comprometidos velan sus armas y revisan el “parque” (las municiones). El plan es abrir muy temprano los templos, donde diversos grupos se posicionarían de Santa Clara, Santa Teresa y San Cristóbal. Al mismo tiempo sería asaltada, pistola en mano, la cárcel de San Juan de Dios, para liberar a los presos; también el cuartel del Carmen, el ex Convento de San Francisco, los cuarteles del Batallón de Zaragoza y San José y los Fuertes de Loreto y Guadalupe. Las fuerzas gubernamentales estarían distraídas por todas partes y entones Aquiles saldría de su casa venciendo a quienes le estuviesen atacando para ir con su grupo a aprehender al Gobernador Mucio Martínez y al jefe de la zona militar, el General Luis Valle. Manuel Velázquez, por su parte, atacaría el Palacio Municipal y tomaría la ferretería “La Sorpresa”, para hacerse de armas y municiones.
A este golpe de mano cooperarían elementos de Cholula a cuyo mando vendrían Sebastián Rojas y su hijo Rafael; de Huejotzingo y San Martín Texmelucan vendrían los grupos mandados por los hermanos Pinto; de Tlaxcala Juan Coamatzi y los hermanos Sánchez; de Zacatelco llegarían los que además tendrían la encomienda de volar la vía férrea en varios puntos para evitar el auxilio de las fuerzas federales procedentes de la Ciudad de México.
Cenaron en esta casa la noche del 17 de noviembre, Aquiles Serdán al lado de su madre, Doña Carmen Alatriste; su esposa Filomena del Valle y sus hermanos Carmen y Máximo y en la misma mesa Fausto Nieto, Epigmenio Martínez y Manuel Velázquez. En la mesa contigua estaban Vicente Reyes, Miguel Patiño, Miguel Sánchez, Andrés Robles, Carlos Corona, Juan Cano, Francisco Sánchez, Francisco Yépez, Martín Pérez y Luis Teyssier. En voz baja conversan y platican sus sueños libertarios. A indicación de Aquiles, comienza el servicio de guardias en la azotea de la casa.18 de noviembre, siete y media de la mañana. En la casa hay un niño de once años, Manuel Sevilla, sobrino carnal de Carmen, que se haya encantado y quiere participar en la aventura. Su tía lo mira afligida y deseando ausentarlo de la casa le ordena comprar una caja de cigarrillos. El chico regresa, pero en su apuración deja abierta la puerta del zaguán… circunstancia que aprovecha la policía para entrar en la casa. Aquiles Serdán está escribiendo una carta, al lado de su máquina de escribir descansa su magnífico rifle Winchester, justo cuando entra el Coronel Miguel Cabrera. Antes de que el policía termine la frase donde le exige rendirse, Aquiles le apunta y dispara directo al corazón del odiado jefe policiaco y de un tiro lo derriba y acaba con él. De los acompañantes de Cabrera, uno gana la calle, y otros dos corren aturdidos por el zaguán. Se oyen otros dos disparos que han hecho Carmen Serdán y Manuel Velázquez y cae sin vida el policía Vicente Murrieta. El otro policía es el Mayor Fragoso, que lleno de espanto grita “¡no tiren, no tiren!” alzando las manos “¡pues deme su arma!”, le ordena Carmen apuntándole con su rifle. A Fragoso lo maniatan la madre y la esposa de Aquiles. El cadáver de Cabrera es arrastrado a mitad de la calle y la noticia vuela por toda la ciudad: “¡Acaban de matar a Cabrera en la casa de Serdán!”. El Gobernador del Estado se traslada al cuartel donde se encuentran los federales del Batallón Zaragoza y desesperado, dictas órdenes para batir a los alzados. Cincuenta hombres de dicho cuerpo visten sus uniformes de paño. Los rurales del Estado también se aprestan a la lucha. El Gobernador permanece en el cuartel del Batallón para proteger el armamento y las municiones, la Penitenciaría y la entrada a la ciudad, por donde pueden llegar los contingentes obreros simpatizantes de Madero y enemigos del Gobierno.
A todo galope de caballo va el ayudante del 1er Regimiento de Caballería hacia los Fuertes de Loreto y Guadalupe a transmitir la orden de que la tropa se reconcentre para tomar parte en la refriega. Se oyen gritos de “¡Revolución, Revolución!, ¡Viva Madero!” mientras se escuchan los estampidos de la fusilería y los estallidos de la dinamita.
Carmen Serdán sale al balcón de la casa y ofrece armas para la lucha, grita con toda su alma: “¡aquí hay armas!” “¡viva la libertad!” a la arenga de Carmen responden Clotilde Flores y Andrés Cruz, ciudadanos poblanos que de inmediato toman su sitio en la azotea. A los rurales que llegan los manda el General Valle, Jefe de la zona militar del Estado, que ordena el ataque de frente al grito de “¡Viva el Supremo Gobierno!” luego llegan más federales a caballo, y entran por la calle de Las Cruces; ocupan las alturas del templo de Santa Clara, donde dominan toda la posición de los rebeldes. Bajo el fuego de los Serdán, tropas del Zaragoza ocupan las alturas del Hotel Barcelona. Carmen le dice a su hermano: “¡Aquiles, creo que los nuestros no llegan! no oigo que ataquen por otras partes de la ciudad ¡nos han dejado!”.
“¡No, espera! ya deben estar tomando la Penitenciaría, ¡espera!”. Máximo Serdán es el mejor combatiente: por espacio de cuatro horas su joven figura corre, salta, recarga; su rifle es el que más bajas causa a los federales. Aquiles y Carmen disparan desde los balcones. Las balas enemigas les rocían de fragmentos de vidrio, de trozos de piedra. De pronto, Carmen advierte:”se les está acabando el parque allá arriba, ¡voy a llevarles!” y llena su falda de cartuchos y los va repartiendo entre los combatientes que aún quedan vivos. Carmen siente un golpe en la espalda, se mira: chorrea sangre. La bala le atraviesa por el costado izquierdo. Después de que Máximo Serdán es abatido, los federales toman control de la azotea. La puerta de la casa está siendo forzada… Aquiles reflexiona y luego dice: “Me voy a esconder. Saldré en la noche cuando se organicen los nuestros. Que tengan jefe hasta el último momento”. Los soldados bajan al patio y llegan hasta donde están Carmen, la esposa y la madre de Aquiles y de inmediato se las llevan al cuartel de la policía. Por más que buscan, no encuentran a Aquiles; cae la noche y se va haciendo el silencio. A las dos de la mañana en una de las recámaras se oye una tos contenida. Un oficial de la policía montada, Porfirio Pérez, escucha aquella tos; se pone en alerta. Pérez está en el comedor contiguo a la recámara, pasan algunos minutos, se oye otra tos y enseguida el crujido de un mueble; acude el oficial y encuentra a Serdán incorporándose: “¡no dispare!” “¡soy Aquiles Serdán!” - “¡a usted lo buscamos!” - y hace fuego… la bala disparada de arriba hacia abajo, le penetró en la coronilla y le salió en el cuello. No era necesaria otra más, pero vino otro policía de apellido Bado y le dio otro tiro en la cabeza. El cadáver de Aquiles junto con otros once revolucionarios quedó expuesto en la calle, en las afueras del cuartel de la Merced.
Los periódicos del Gobierno festejan la derrota de los rebeldes, y vaticinan una larga vida al régimen del viejo dictador.
Otros hombres seguirían de inmediato el ejemplo de los Serdán: Pascual Orozco, Francisco Villa y Venustiano Carranza en el Norte, Emiliano Zapata por el Sur. Pero todos reconocerán a los Precursores de una revolución que habría finalmente de triunfar y convertirse en el Tercer gran Movimiento Libertador de nuestra Patria, después de la Independencia y la Reforma. Toca a nuestra generación hacer triunfar civil y pacíficamente a la IV República.
Ciudadanos de Puebla, de Veracruz, de Tlaxcala, del Estado de México, del Distrito Federal y de otros Estados que hoy nos acompañan: los que piensan que el fraude electoral de julio de 1910 detendría a los maderistas y rendiría a mujeres y hombres libres como fueron Carmen, Máximo y Aquiles Serdán se equivocan; de la misma manera que yerran aquellos que perpetraron el fraude electoral de julio de 2006. El pueblo de México está despertando; una revolución pacífica está en marcha: la Revolución de las Conciencias. Más temprano que tarde ¡venceremos!.
Comunicado de la Marcha por la Revolución de las Conciencias
Marcha por la Revolución de las Conciencias
6ª jornada en el camino, hacia el Zócalo del D.F.
Sin mostrar cansancio y el ánimo en alto, el nutrido grupo de perredistas y simpatizantes de la lucha de protesta civil pacífica, que lleva a cabo Andrés Manuel López Obrador, llegaron al municipio de Ixtapaluca, Edo. de México, en su caminata hacia el Distrito Federal. Froylán Yescas, el autor de este ejercicio político y coordinador general del grupo Flor y Canto, reiteró que la “Marcha por la Revolución de las Conciencias”, ha sido motivo de adhesiones por parte de ciudadanos poblanos y mexiquenses, quienes han patentizado su apoyo al movimiento iniciado hace 6 días en la angelópolis.
Visiblemente satisfecho, el líder de Flor y Canto, anunció que el programa de la marcha, se está llevando a efecto sin ningún contratiempo, y que están seguros de arribar a la Ciudad Capital, en la fecha prevista, para asistir a la cita del próximo 18 de noviembre, para la Tercera Asamblea de la Convención Nacional Democrática.
Algunos participantes en la marcha, informaron que no sienten cansancio a pesar de que llevan seis días caminando, en jornadas de ocho horas contínuas. Explicaron que la gente que los recibe es amable y está convencida de que Flor y Canto, encabeza un movimiento civil, pacífico y verdadero para construir la IV República, que tiene entre sus programas básicos lograr los cambios profundos que requiere nuestro país.
Hasta ahora, se han hecho las paradas programadas en Cholula, Huejotzingo, San Martín Texmelucan, Santa Rita Tlahuapan, Río Frío y Ávila Camacho donde se han repartido cerca de 15,000 volantes invitando a la Tercera Convención Nacional Democrática, que se llevará a cabo el próximo 18 de noviembre en el Zócalo de la Ciudad de México.
En entrevista realizada por varios representantes de medios de comunicación, tanto del estado de Puebla como del Distrito Federal, Froylán Yescas, señaló que el grupo Flor y Canto, no es una organización improvisada, ni arribista, porque desde hace más de tres años, que nació, se llevan a cabo asambleas ciudadanas en el Ángel de la Independencia de la Ciudad Capital, domingo a domingo.
En las citadas reuniones de Flor y Canto, se plantean problemas sociales, que son atendidos por funcionarios del gobierno y legisladores, tanto locales como federales. Uno de los planteamientos que han sido recibidos con beneplácito por parte de los integrantes de Flor y Canto, es la participación en el IV Movimiento de Liberación de nuestra Patria.
El próximo domingo 28 de octubre haremos un homenaje a los hermanos Serdán, precursores de la Revolución de 1910, en la propia casa donde cayeron en combate, en la Ciudad de Puebla, Puebla. Luego iniciaremos la Marcha por la Revolución de las Conciencias de regreso al Distrito Federal caminando y realizando mítines y actos en las poblaciones cercanas a la carretera; vamos a repartir miles de volantes invitando a la gente a asistir al zócalo capitalino a la Tercera Asamblea de la Convención Nacional Democrática. Vamos a platicar con los más pobres y olvidados, con los que nunca reciben invitaciones personales; la Marcha es un llamado a participar en esta Revolución que es civil y pacífica, que apela al cambio de las conciencias. Vamos a caminar durante dos semanas y paso a paso aportaremos nuestro esfuerzo para construir la Nueva República, como lo hacen millones de mexicanos en todo nuestro país.
¿Por qué una acción de esta naturaleza? porque queremos hacer hincapié en la importancia que tiene la presencia de todos los ciudadanos libres y concientes, en el 1erInforme de Gobierno del Presidente Legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, el próximo 18 de noviembre en el Zócalo de la Ciudad de México. Todos aquellos que tengan los recursos y puedan venir en autobús ó en avión bienvenidos, si se pueden organizar y rentar un vehículo mucho mejor, pero si no hay recursos, aunque sea vengan caminando, pero vengan. Más que nunca el movimiento y nuestro país requieren de su presencia.